Abril 2001. MTV Unplugged de Alejandro Sanz estalló en cada departamento de México. Era el disco que sonaba mientras una generación empacaba para emigrar al norte. Sanz llegó siendo español y se adueñó de América Latina con guitarra acústica.
Tu papá lo puso en bucle. En la cocina, en el auto, en las despedidas del aeropuerto. ‘Corazón Partío’ se volvió himno de quien dejaba todo atrás. El disco sobrevivió al reggaetón, al trap, a TikTok.
Hoy, 25 años después, Jesse & Joy cantan esas mismas baladas que aprendieron de sus padres. El legado viajó en maletas, cruzó fronteras, llegó a Montreal en voces que aún tiemblan al recordar. Sanz plantó semillas que germinaron en salas de estar canadienses.
La herencia cultural no se pierde. Se transmite en domingos familiares, en bodas, en momentos donde tres generaciones cantan la misma canción.
